El objetivo fue claro: crear un espacio que conecte con el universo del yoga, transmitiendo serenidad, naturalidad y bienestar desde cada rincón.
Se revistieron todas las paredes en MDF pintado con acrílico en tonos suaves, generando una base tranquila y armónica para el recorrido visual.
El uso de fenólico aporta calidez y textura, creando contraste sutil con los colores neutros sin romper la atmósfera de paz.
Se fabricó un mostrador con listones de fenólico que simulan bambú, añadiendo ritmo visual y reforzando el estilo zen del entorno.
El resultado es una tienda que va más allá de vender ropa: invita a respirar, habitar y reconectar, en sintonía con la esencia de B Soul.